23 aniversario de la tragedia nuclear de Chernobyl
El mundo recordó el pasado domingo, con diversos actos solemnes, el aniversario del desastre de Chernobyl que se produjo el 26 de abril de 1986, la mayor catástrofe nuclear de la historia.
Numerosas personas participaron en los distintos actos conmemorativos organizados en todo el mundo, y sobre todo en Ucrania, donde se encendieron numerosas velas en el monumento a los trabajadores que murieron en las labores de limpieza tras la explosión del reactor de la planta de Chernobyl.
La mayor tragedia nuclear de la historia se produjo un 26 de abril de 1986 en la Central Nuclear de Chernobyl, ubicada a 110 kilómetros de la capital de Ucrania, Kiev. El fallo en la central se produjo durante la realización de un simulacro que consistía en probar cuánto tiempo la planta podía estar autoabastecida de energía sin la ayuda exterior.
Se trataba de una prueba rutinaria en cualquier central nuclear pero se produjo un terrible fallo, producido por un gran aumento de potencia que causó el sobrecalentamiento del cuarto reactor de la central, lo cual provocó una grandísima explosión, a las 1.30 horas de la madrugada, que se produjo por la gran cantidad de hidrógeno que se encontraba en su interior.
La terrible explosión que destrozó la central nuclear acabó con la vida de 31 personas al instante y liberó una grandísima cantidad de material radiactivo ( se calcula que superó 500 veces el material radiactivo liberado por las bomba nuclear arrojada en Hiroshima en 1945). Esto provocó que las autoridades soviéticas decidiesen evacuar a 135.000 personas que se encontraban en un radio radiactivo de 36 kilómetros, esto se decidió una vez que el desastre ya no se podía ocultar al mundo puesto que los altos niveles de radiación habían llegado a diversas zonas de Europa central y septentrional. El país más afectado por la catástrofe fue el vecino de Ucrania, Bielorrusia, ya que la radiación se dirigió por la dirección del viento durante los días del accidente hacia este país.
Cuando se produjo la explosión los habitantes de las ciudades cercanas a la planta como Prípiat y Chernobyl salieron de sus casas horrorizados por las columnas de humo que divisaban al horizonte, pronto notaron un sabor metálico en sus bocas y una sensación en la cara como si les cayera lluvia. En realidad millones de partículas nucleares estaban atravesando sus cuerpos.
Una medida más de las autoridades soviéticas para controlar la situación fue la creación de una zona de exclusión de unos 180.000 kilómetros cuadrados, en la que nadie sin autorización debía penetrar por su seguridad. Se movilizó a cerca de 800.000 trabajadores para las labores de limpieza del lugar del siniestro y una vez sofocado el incendio se inició la construcción de un sarcófago de contención sobre la cúpula del cuarto reactor que había quedado al aire, expandiéndose toda la radiactividad. La construcción del llamado sarcófago se prolongó durante 200 días.
El destino de la mayoría de estos trabajadores, a los que se llamó liquidadores, fue trágico, muchos murieron y otros sufrieron enfermedades relacionadas con la exposición a grandes dosis de material radiactivo. Estos hombres fueron bomberos, militares, ingenieros e incluso jóvenes a los que se conmutaba el servicio militar obligatoria de dos años por trabajar en la construcción del sarcófago. Estos trabajadores a los que se les podría considerar héroes, aunque muchos fueron engañados, no contaban con las medidas de protección necesarias ante la radiactividad por lo que sufrieron graves daños en su salud.
Pero los trabajadores en la zona del siniestro no fueron los únicos que sufrieron terribles dolencias. Al cabo de una semana tras el desastre ya se habían detectado como mínimo 1000 casos de efectos producidos por la radiación, sin contar los efectos posteriores y los nacimientos de niños afectados por la radiación.
En la actualidad se recuerda este accidente como el más terrible de todos los tiempos y 23 años después se siguen sufriendo efectos posteriores. Son miles de personas las que padecieron y siguen padeciendo del material radiactivo liberado. Las números son difíciles de determinar pero se calcula que unos 7 millones de personas se han visto afectadas, entre ellas 3 millones de niños. Y las cifras aumentarán puesto que muchas de las enfermedades aún no se han manifestado.
A pesar de esto actualmente viven y trabajan en la zona de exclusión cerca de 2000 personas entre militares y personal de mantenimiento, además de 300 personas que a sabiendas de los riesgos han decidido volver a sus hogares.
junio 5, 2009 a 3:23 pm
El recuerdo de este suceso, siempre reabre el debate sobre la conveniencia de la utilización de la energía nuclear, yo no estoy en contra pero si qiue es verdad que sucesos como estos nos ponene los pelos de punta y hacen reflexionar sobre el peligro que suponen estas centrales y la importancia de su control.
junio 10, 2009 a 5:23 pm
La energía nuclear es una de las más eficaces y posiblemente la más rentable para el futuro. Las energías renovables son todavia una utopia, pues su rendimiento es muy pequeño. El problema no es una central nuclear, el problema es la gestión de esa central, la central de chernobyl estaba completamente obsoleta, pero la URSS no permitía desmantelar una central, y más aún durante el periódo en el que se encontraban. Las centrales nucleares son las que más protocolos de segurida deben cumplir, y son las más seguras que existen. Y no hanlemos ya del rendimiento energético que produce el material fisionable. En conclusión, el fallo de chernobyl se debió a una grave deficiencia en el control de seguridad ( llevaba ya años así), y no a un problema de reacción. Si todos los responsables de seguridad cumplen con su tarea, y la central se va modernizando con el paso del tiempo, no deberían existir más problemas de este tipo.